Diana, Carlos y Camilla: el triángulo amoroso que destruyó a una princesa y tardó treinta años en ganarse la corona

Era la mujer más fotografiada del planeta. Él le confesó la noche antes de la boda que no la amaba. La otra sonreía en la catedral. Diana se casó con un cuento de hadas y recibió a cambio bulimia, traición, un escándalo de tampones y una muerte en un túnel de París que medio mundo sigue sin creer que fuera un accidente. Esta es la historia de tres personas que se destruyeron mutuamente dentro de la monarquía británica, y de por qué los escombros aún humean.

La sangre de Camilla: nacida para ser amante real

Camilla Shand venía de una familia que llevaba generaciones orbitando alrededor de la corona. Su padre fue un condecorado héroe de guerra, su madre descendía de los barones Ashcombe. Pero la auténtica bomba es su bisabuela: Alice Keppel, la amante más célebre de la historia real británica, compañera de toda la vida del rey Eduardo VII. La propia esposa de Eduardo toleraba a Alice por su discreción. Cuando Camilla conoció a Carlos en 1970, supuestamente soltó: «Mi bisabuela fue amante de tu tatarabuelo». Dos mujeres, una misma sangre, un siglo de distancia, y ambas acabaron convertidas en la amante secreta del Príncipe de Gales. La historia no se repitió. Estaba en los genes.